Un tiempo con las reinas del hogar
“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” Proverbios 31:30
Por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el pasado sábado 5 de septiembre vivimos un tiempo de comunión junto a las damas de nuestra iglesia de la V región. “Fue una jornada marcada por la fraternidad cristiana y por el gozo de reconocer, en la comunión de la fe, que nuestras hermanas son hijas amadas del Padre celestial, llamadas a vivir en la gracia de Cristo y a reflejar su luz en el hogar y en la congregación.”
“Más de cuarenta hermanas de la V Región se congregaron en este encuentro de fe y comunión. Dieciocho de ellas procedían de Villa Independencia y Cerro Achupallas —lugares donde la Iglesia, mediante el proyecto de ayuda humanitaria, da testimonio del amor de Cristo—, y junto a ellas participaron hermanas de otras localidades de la región, entre ellas El Quisco. La diversidad de procedencias fue un reflejo de la unidad que tenemos en la fe y en la confesión luterana”.
La jornada estuvo llena de momentos de edificación espiritual y alegría compartida: himnos que elevaron nuestras voces en alabanza al Señor, juegos y dinámicas que fortalecieron la comunión entre las hermanas, el compartir la mesa a la hora de almorzar fue como signo visible de la comunión que compartimos en Cristo, y finalmente el Servicio Divino, donde recibimos la Palabra y los dones del Señor, recordando que toda verdadera comunión se fundamenta en el Evangelio y en los sacramentos instituidos por Cristo.
En este encuentro recordamos que la verdadera hermosura de la mujer no está en lo externo, sino en el temor reverente al Señor. La mujer que teme a Jehová es alabada porque su vida está cimentada en la Palabra de Dios y la fe en Cristo. En un mundo que exalta lo superficial, la Iglesia confiesa con firmeza que la gracia y la belleza pasajera son vanas, pero la fe en el Señor permanece para siempre.
Damos gracias a Dios por este tiempo con las “reinas del hogar”, mujeres que, en su vocación cristiana, reflejan la luz de Cristo en sus familias, comunidades y congregaciones. Que el Señor continúe fortaleciendo a nuestras hermanas en la fe, para que sigan siendo testimonio vivo de la esperanza que tenemos en el Evangelio.
Posdata: primeramente, damos gracias a Dios por habernos permitido vivir tan bello momento. Posteriormente, a mi amada esposa Valentina, a la diaconisa Camila González, el Rev. Juan Pablo, Rev. Obed Coronado, y Rev. Pablo González. Con su ayuda todo el trabajo no solo fue excelente sino, posible.








