Formarse para servir mejor

Hace algunos días atrás mi mentor de estudios y pastor local, el reverendo Juan Pablo Lanterna, me pidió acompañarlo a visitar a nuestros hermanos de la misión en Concepción. La distancia entre nuestra misión del “Cerro la Cruz” en la ciudad de Valparaíso, lugar en que realizo mi vicariato y la misión de Concepción es de 605 kms, distancia a la que yo sumo 2 hrs. más de viaje en transporte público hacia y desde mi hogar.
La visita me permitió participar y asistir a mi mentor en diversas actividades con los miembros de la misión: visitas a hogares y entorno, devocionales y un servicio divino. Todas estas actividades me llevaron a conocer un poco del entorno familiar, social, laboral y cultural (solo por mencionar algunos aspectos), en los cuales ellos desarrollan sus vidas. En cada una de estas interacciones pude vislumbrar las distintas motivaciones y desafíos que enfrentan nuestros hermanos. En muchas de sus luchas me vi claramente reflejado y en una sentí la impotencia de “no saber que decir”.
Hoy curso mi 3er año de estudio en el programa de Formación Pastoral para Hispanoamérica (FPH) del Seminario Concordia El Reformador de Republica Dominicana, aun siento el mismo “temor y temblor” que sentí la primera vez que me enfrenté al estudio de las materias del programa, a mi edad ya no por el miedo a sacar bajas calificaciones y decepcionar a mis padres, sino por la responsabilidad de prepararme de forma adecuada, para servir de forma fiel a la iglesia del Señor y a sus amados hijos que aun no son parte de ella.
“… estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. 1 Pedro 3:15
Este texto de Pedro no es una recomendación ni una sugerencia, como cristianos debemos estar preparados SIEMPRE, no obstante, lo anterior lleva a muchos a una especie de “búsqueda del tesoro” por encontrar la mejor preparación teológica, búsqueda que puede demorar “muchos años” y que no asegura llegar al “verdadero tesoro de la sana doctrina (Solo Cristo)”. Es allí donde un Seminario Luterano Confesional irrumpe como una guía, un verdadero “mapa del tesoro” para llegar a la preparación que nos permita servir y “entregar la razón de la esperanza que hay en nosotros (Solo Cristo)”. Una razón que es vital comunicar y “enseñar a comunicar” en la forma adecuada, a tiempo o destiempo, “entre tanto que el día dura, la noche viene, cuando nadie puede trabajar”
Faltando un poco más de un año para finalizar mi Diplomado en Teología en el Seminario, doy gracias a Dios por las materias cursadas, las experiencias vividas y la “montaña rusa de emociones” con las que lidio cada día, valoro mucho el apoyo del cuerpo pastoral de la Iglesia Luterana Confesional de Chile, quienes me han trasmitido sus valiosas experiencias, permitiéndome participar en muchas de sus reuniones, conferencias, foros y estudios, ruego para que el Señor fortalezca y anime a todo el personal del Seminario, seminaristas y futuros estudiantes.
Mauricio Quiroga


