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¿Por qué (y cómo) leer a sus hijos historias bíblicas inquietantes?

18 de octubre de 2023 / Artículos / Por Anna Mussmann / Anna Mussmann, Autoridad de las Escrituras, Biblia, Niños, Padres/crianza, Pedagogía, Enseñanza

Por Anna Mussmann

Dios mata a la gente. La Sagrada Escritura registra múltiples casos. A veces las víctimas son claramente malhechores, pero otras veces son simplemente hombres, mujeres o niños comunes y corrientes. Cuando Faraón se negó a permitir que los israelitas salieran de Egipto, por ejemplo, el Señor pasó por la tierra y mató a todos los primogénitos varones, excepto a aquellos protegidos por la sangre de un cordero pintada en el marco de la puerta de su casa. Éxodo 12:30 dice: “Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto”.Es una historia profundamente inquietante.

Sin embargo, Dios le dijo explícitamente al pueblo de Israel que compartiera esta historia de plaga y castigo con sus hijos pequeños. Éxodo 13 instruye a los padres a decir: “Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.”(v. 14-15).

Los estadounidenses modernos son escrupulosos ante las historias inquietantes. A diferencia de aquellos padres israelitas, aquí en EE.UU. evitamos incluso la palabra “muerte”, y mucho menos la idea de que la justicia de un Dios bueno y santo pueda implicar juicio. ¿Con qué frecuencia ha visto usted un libro ilustrado sobre el arca de Noé que menciona a alguien que se está ahogando?

¿Cuántos relatos de Jonás y la ballena dejan en claro que Dios en realidad habría destruido Nínive en lugar de simplemente decirle a la gente que fuera amable para poder ser felices?

Protegemos a nuestros hijos de estas historias debido a nuestro propio malestar. ¡Tremendo error! Nuestros hijos necesitan conocer realidades desagradables como el pecado, la muerte y el diablo para poder comprender la fe. Nuestro trabajo es enseñar a nuestros hijos a leer un libro que desafíe las demandas culturales de amabilidad. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de tres consecuencias.

Tres razones para no “sanear” la Biblia a los niños

  1. Nuestros hijos realmente no entenderán por qué murió Jesús. Sin historias que les muestren las horribles consecuencias del pecado, no pueden comprender la gravedad del pecado. Es fácil que se pregunten por qué un Padre Celestial no podría “simplemente ser amable” y perdonar sus fechorías como lo hacen papi y mami, sin tener que torturar a nadie en la cruz. Además, una Biblia “saneada” da la impresión de que el cristianismo se trata de personas buenas y funcionales que hacen cosas buenas y funcionales y ya. Representa erróneamente al Dios que es tan amoroso y tan poderoso que obra a través de pecadores confundidos, quebrantados e incompetentes para cumplir Su voluntad y salvarnos a cada uno de nosotros mismos.
  1. Nuestros hijos pronto se darán cuenta de que el cristianismo saneado no refleja la realidad. Ya saben que el mundo no es seguro. Incluso el niño más feliz y protegido puede sentir que el mal existe. Por eso los niños temen a la oscuridad e imaginan monstruos en el armario. Las historias del Antiguo Testamento otorgan a los niños la oportunidad de procesar el horror de un mundo asolado por el pecado. Les muestran que las promesas de Dios son el contexto a través del cual entendemos el sufrimiento y les permiten a los niños lidiar con preguntas difíciles mientras nosotros estamos allí para ayudarlos. Sin estas duras historias, alimentamos una fe que fácilmente se deja atrás.
  1. Corremos el riesgo de dar la impresión de que los cristianos ocultan escenas inquietantes de la Biblia porque son vergonzosas. Probablemente todos hemos conocido a apóstatas que descubrieron contenido bíblico “oscuro” en la edad adulta y ahora lo citan triunfalmente como si de alguna manera probara que el cristianismo es una farsa o que la Palabra de Dios no podría ser inspirada por un Dios real. No queremos criar niños que se sientan traicionados la primera vez que intenten leer el libro de Génesis y encuentren material que no se ajuste a su marco mental.

Entonces, ¿cómo deberíamos compartir historias difíciles con nuestros hijos sin abrumarlos o angustiarlos excesivamente? Prepárese para enseñar leyendo la Biblia. Piense en lo que lee. Haga preguntas en el estudio bíblico del domingo por la mañana. Conviértase en el tipo de cristiano que enfrenta problemas difíciles con un espíritu de fe. Sea un modelo que muestre a los niños que podemos acercarnos a las Escrituras con confianza, sabiendo que son para nosotros, y que las leemos con reverencia, sabiendo que provienen de Dios.

Confíe en el Espíritu Santo para obrar a través de la Palabra

Si cree que es importante que usted y su familia lean la Biblia, sus hijos se darán cuenta de su actitud. Léales usted a ellos. Un buen libro de historias bíblicas o una Biblia para niños ayuda con la cronología y muestra cómo se relacionan las historias entre sí, pero usted lea también la Biblia real. Confíe en Dios para obrar a través de Su Palabra.

Bienvenidos sean los compromisos y preguntas. Trate de no emitir vibraciones extrañas si los niños preguntan sobre algo sexual. Dé respuestas sencillas y apropiadas para su edad, como: “Sí, Dios lo castigó porque se acostó con una mujer de la manera especial que lo hacen un esposo y una esposa, aunque él no estaba casado con ella. Eso está mal.” Sea más franco con los niños mayores: “Sí, tuvo relaciones sexuales con una prostituta y violó el Sexto Mandamiento”. Los niños casi siempre son prácticos si usted lo eres.

Habrá ocasiones en las que sus hijos tendrán dificultades con preguntas más difíciles. “¿Es justo castigarme por el pecado, aunque no pecaría si Adán no hubiera comido la manzana?” “¿Por qué Dios mató a los primogénitos en Egipto cuando algunos de ellos debían haber sido niños o bebés?” “¿Cómo pudo Dios bendecir a Jacob cuando Jacob obtuvo la bendición mediante engaños?” Bienvenidas sean estas preguntas también. Respóndalas de la mejor manera que pueda, pero resista la tentación de resolver la disonancia cognitiva de su hijo inventando respuestas. Está bien y es mejor decir que no cuando no sabe algo. Es bueno reconocer que reflexionar sobre cuestiones difíciles, varias veces es parte de la vida cristiana. Es útil señalar que “agradable” no siempre es lo mismo que “bueno”. Invite a sus hijos a confiar en nuestro Señor, aunque no lo comprendamos del todo.

Recuerde también que nuestro estilo general de crianza influye en la forma en que nuestros hijos responden a conceptos difíciles como el juicio de Dios. Si somos tiranos, pensarán que Dios también lo es. Si somos presa fácil y sólo castigamos cuando perdemos los estribos, nuestros hijos probablemente pensarán que el Dios del Antiguo Testamento está haciendo lo mismo. Enseñe lo bueno y lo malo en su hogar de una manera que ayude a los niños a reconocerlo en la Biblia.

Usted no necesita sanear las Escrituras. A los estadounidenses modernos les resulta natural preferir al lindo bebé Moisés entre juncos a la mano fuerte de Dios, pero el bebé Moisés no puede salvarnos del pecado, el sufrimiento y la muerte. Nuestros hijos necesitan a Jesús, porque ellos también son pecadores. Ellos necesitan la Palabra de Dios en su verdad y pureza, porque ellos también son cristianos. Darles la Palabra de Dios, es nuestro trabajo como padres.

Imagen: “Lámina 7: El diluvio, de las ‘Metamorfosis’ de Ovidio”, Antonio Tempesta, 1606. Colección MET.

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Fuente:The Lutheran Witness. Link: https://witness.lcms.org/2023/why-and-how-to-read-your-kids-disturbing-bible-stories/

Traducción 23-Oct-2023: Rev. J. Marcelo Rivas Flies, pastor de la Iglesia Luterana Confesional de Chile, Congregación Cristo Redentor (Viña del Mar-Chile).

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