“El inicio de una vida de constante catequesis”: profesión de fe en la Misión Concepción
Santo, santo, santo, SEÑOR de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. […] Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, SEÑOR de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de…
