¿Cóoomo? ¿Y qué es eso?

Cuando uno o una escucha por primera vez esta posibilidad o se asusta o se espanta.

Se sorprende porque son términos poco conocidos. Aunque probablemente, se conoce una aproximación de la palabra “diácono”, porque se le asocia con un casi cura o el ayudante de un cura.

Sin embargo, son términos bastante antiguos. Ya, en el Nuevo Testamento, aparece mencionada por el apóstol Pablo la diaconisa Febe, en la carta a los Romanos 1b:1-2. Pero, además, en la misma carta, en Romanos 16:3, 6, 9 y 12, menciona a sus “colaboradores en Cristo Jesús, como Priscila (mujer) y Aquila (hombre); Urbano (hombre), Trifena, Trifosa, Pérsida y María (mujeres), todos ellos mencionados como “trabajadores en el Señor.”

Es decir, aunque solo Febe es mencionada como diaconisa en esta carta de San Pablo, estas otras personas reconocidas por él como “trabajadoras o colaboradoras en el Señor”, se desempeñan también en acciones de misericordia, incluso arriesgando sus vidas.

Así también, en Hebreos 6:5, vemos a siete diáconos instalados por los apóstoles por imposición de manos, y a petición de ellos, escogidos por los discípulos hebreos: Esteban, Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas, y Nicolás.

Sucede pues que, aun actualmente, no hay una definición completa de estos términos, y si buscamos en algún diccionario de la lengua, la definición de diaconisa aparece en tiempos pasado: “mujer que se dedicaba al servicio de la Iglesia.”

¿Pero saben por qué es prácticamente imposible una definición? Porque es un concepto muy amplio. Entonces comenzaremos diciendo que la Diaconía es un servicio a Dios, en nuestro prójimo necesitado, desde nuestra Iglesia. Es un servicio muy especial, porque viene de Dios para nuestros prójimos; desde nuestra Iglesia, mediante sus pastores y diáconos-diaconisas. Dios es amor-misericordia, y nosotros debemos darlo a nuestros prójimos que lo necesitan.

A estas alturas, el espanto se empieza a apropiar de nosotros, porque se perfila un trabajo muy grande, inalcanzable… ¿Cómo? ¿Qué debo hacer? ¿Cuándo? ¿A qué hora?... Pero no es todo de una vez, ni estarás solo (a). Implica reconocer tus dones, que tal vez, no sabes que tienes. Descubrir necesidades dentro y fuera de la iglesia. Priorizarlas. Éstas, generalmente, serán materiales y espirituales, y habrá que satisfacerlas en forma paralela: alimento espiritual (Palabra de Dios) y alimento material (alimentos, vestuario, salud) …

Así como aparecerán nuevas necesidades, saldrán también a la luz, nuevos dones.

Y vuelta atrás. Entonces, la Diaconía es un servicio de misericordia a nuestro prójimo, guiado por el pastor y el diácono (a). Así, todos somos partícipes del trabajo de nuestra Iglesia, en forma organizada, aprovechando al máximo nuestros recursos espirituales, humanos y materiales.

Algunos casos específicos de diaconado y obras de misericordia que hemos tenido gracias a Dios desde el inicio en nuestra congregación: Respuesta al desastre y acompañamiento espiritual en oración con la Palabra de Dios por el terremoto y tsunami 2010; visitas pastorales y diaconales a pacientes del hospital en Talca y Constitución, entrega de canastas de alimentos y de textos bíblicos en diferentes Navidades; respuesta al desastre con entrega de alimentos, vestuario, calzado, textos bíblicos y acompañamiento espiritual en Constitución y al rededores por incendio de 2017; Despensa Solidaria en la Iglesia con entrega de alimentos, curso bíblico, materiales de CPTLN y acompañamiento espiritual desde agosto de 2020 a la fecha por la pandemia del Covid-19; entrega de quilts (edredones artesanales enviados por grupos de damas luteranas de USA) al Hospital Regional de Talca y a personas de Talca, Constitución, Concepción y otros puntos de Chile.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Talca, 19 de junio de 2021

Amanda Marcela Flies Alegría

Estudiante de Diaconía

Promoción del primer curso iniciado en 2017

Instituto Bíblico Luterano de la Iglesia Luterana Confesional de Chile (IBL-ILC)

Membresía: Iglesia Luterana Cordero de Dios – Talca, VII Región del Maule, Chile.