En nuestra comunidad Luterana Confesional en la V Región, el día viernes, 12 de marzo se realizó un Servicio Divino de la Palabra de Dios, donde nos despedimos con gratitud de la antigua directiva de nuestros colegios por su admirable servicio. A la vez dimos la bienvenida a los que vienen asumir esta responsabilidad a partir de este nuevo año lectivo.

Foto: Despedida de Rodrigo Lobos del Colegio Luterano Concordia, Viña del Mar.


Durante el Servicio se leyó antifonalmente fragmentos del Salmo 25. Ahí el salmista David plantea esta pregunta ¿Quieres tu servir al Señor? A lo que responde “Él te mostrará el mejor camino”. Que buenas palabras para decirnos que no depende de nuestra sabiduría, fuerza, habilidades y talentos, sino de aquel quien nos afirma por su Palabra que, así como nos llamó a servir en su misericordia, es quien promete por su gracia sostener y guiar el ejercicio de nuestra vocación. En relación a esto se generó esta sencilla reflexión sobre el acto de servir.
Cuando todo se torna distinto, olvidamos a aquel que llama, guía y sostiene en su gracia.
En el Evangelio según San Mateo se puede oír a Jesús hablar sobre la grandeza del servicio a sus discípulos que se disputaban los lugares cercanos al Señor, aspirando al poder y gloria. Está escrito:
Entonces Jesús los llamó y les dijo: como ustedes saben los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor; y aquel de ustedes que quiera ser el primero será su esclavo. San Mateo 20:25-27(RVC)
Son las Palabras con las que nuestro Señor viene derribar cualquier pretensión de gloria a cualquier costo y afán de poder, que constantemente se esconde en nuestro deseo de servir. Por causa de nuestros pecados, las obras con las que servimos al prójimo están manchadas y son imperfectas, porque el viejo Adán con el que luchamos a diario, busca servir a sus intereses, por reconocimiento, recompensa, demostración de poder, bienestar personal o por la pesada obligación.
Mostrando el camino: Cristo principio y modelo de Servicio.
El camino de este mundo es luchar por la gloria y el poder, y cuando se obtiene, usarlo para su propio beneficio. En cambio, el camino de la grandeza en el reino de Dios es el camino del servicio. Servir a los demás, con amor. Algo que para nosotros es imposible hacer por nuestra propia cuenta. Por eso es necesario que el Señor nos “muestre el mejor camino”, llamándonos al arrepentimiento, y volviendo a conectar nuestro corazón y mente con quien es el principio y la fuente que sustenta y guía nuestro servicio. Jesús dice “Imiten al Hijo del Hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”. San Mateo 20:28 (RVC).
Él no nos llama hacer algo que él no haya hecho, y él lo hace de una manera que para cualquier ser humano es imposible hacer. Nos ha llamado a servir a los demás, porque Él mismo nos ha servido primero, entregándose a sí mismo, “tomó forma de siervo” siendo máximamente humillado, “y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” como dice el apóstol Pablo en su carta a los Filipenses. De esta manera nos sirve para el perdón de nuestros pecados y limpiarnos de nuestra maldad y egoísmo.
Por lo tanto el camino que Dios nos muestra es Jesucristo quien es el principio, porque él nos sirve primero y en su servicio nos regala y preserva la fe por la obra del Espíritu Santo por medio del Evangelio que nos proclama en la santa absolución, predicación, nuestro Bautismo y en el Sacramento del Altar. De esta forma, nos une a él, y él obra a través de nosotros en amor por el prójimo. En efecto todo servicio al prójimo, fluye de Cristo y su Servicio Divino, donde es nuestro gran Diacono (Servidor) y anfitrión, que nos ofrece y entrega el don y beneficio de su salvación, los que logró a través de su muerte en la cruz y de su resurrección, en la Palabra y Sacramento
Es allí donde somos conectados para ser renovados y hechos conforme a nuestro Señor por medio de fe en él, quien nos dice “imiten al Hijo del hombre”. Así lo expresa el profesor John Pless en su escrito cuyo título en español es “Vocación y Evangelismo”, incluso citando a Lutero:
Dios nos sirve sacramentalmente en el Servicio Divino cuando recibimos Su regalo por fe, y nosotros servimos a Dios sacrificialmente cuando nos entregamos a nosotros mismos al servicio de nuestro prójimo en amor. En su ensayo de 1526, “El Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo – Contra los Fanáticos”, Lutero escribe: “Es necesario para cada uno de nosotros saber que Cristo ha dado su cuerpo, carne y sangre en la cruz para ser nuestro tesoro y para ayudarnos a recibir perdón de pecados, esto es, que seamos salvos, redimidos de la muerte y el infierno. Este es el punto principal de la doctrina cristiana. Es presentado a nosotros en las palabras, y su cuerpo y sangre nos son dados para ser recibidos corporalmente como una señal y confirmación de este hecho. Sin duda, lo hizo solo una vez, llevándolo a cabo y logrando su objetivo en la cruz; pero él hace que cada día nuevamente sea puesto delante de nosotros, distribuido y derramado a través de la predicación. Y él nos ordena que lo recordemos siempre y nunca lo olvidemos. El segundo punto principal es el amor. Nos demuestra en primer lugar que él nos ha dejado un ejemplo. Como Él se dio a nosotros en cuerpo y sangre para redimirnos de nuestra miseria, así deberíamos entregarnos nosotros a nuestro prójimo.”

Foto: Instalación de Director del Colegio Luterano Concordia de Valparaíso, Don Rodrigo Lobo y el Director del Colegio Luterano Concordia de Viña del

 

Conformando el corazón del siervo
En la enseñanza de Lutero, en lo que concierne a servir en nuestra vocación, es un asunto “ser” antes que a “hacer”. Así pone perspectiva nuestra necesidad de ser servidos por Cristo para servir. Por lo tanto, un cristiano no vive para sí mismo, sino que vive en fe a Cristo y en amor a su prójimo. Por eso nuestro Señor ha derramado y entregado su propia vida por nosotros, para que podamos entregarnos en servicio a Él y a nuestros semejantes.
Rogamos a nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos acompañe en este principio de año lectivo en nuestros Colegios Luterano Concordia, ante los desafíos y dificultades, que guie en su servicio a los nuevos directores que se suman al Equipo de trabajo en la V Región. También que nos conduzca a oír y mirar constantemente por su Palabra Proclamada y enseñada a Cristo Jesús, quien vino para servir y dar su vida por nosotros, y así capacitarnos para servir en fe y amor a nuestra comunidad escolar educando y proclamando el Evangelio de Cristo. Además que nos haga recordar como su gracia y amor nos sostienen, de modo que, aun cumpliendo la tarea encomendada en humildad y gratitud, podamos reconocer decir: “Somos siervos inútiles, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.” San Lucas 17:10
Bibliografía
La Biblia de la Reforma, CPH.
Libro de Concordia Ed. 1580, CPH
Pless, J. (2001) Vocation and Evangelism, Confessional Lutheran Conference Brenham.