¡Qué lindo es cuando llegan muebles nuevos a la casa! estos le dan un toque de distinción, renuevan el ambiente y lo vuelven más agradable. Y la alegría se vuelve doble cuando esto sucede en la iglesia. El domingo pasado 17 de noviembre fue un día muy especial para nuestra pequeña comunidad de la Misión Luterana del Cerro “La Cruz” de Valparaíso, no solo porque pudimos celebrar nuestro Servicio Divino, sino porque además pudimos dedicar nuevos mobiliarios para la obra del Señor. Nos alegramos porque Dios sigue bendiciendo a nuestra comunidad en gran manera, por pura gracia.

 

Los trabajos que comenzaron allá por el 2014 como una obra de misericordia de toda la iglesia -pastores y miembros- en el contexto del mega incendio, hoy en día va dando sus primeros frutos. Lo que antes fue un infierno de fuego y cenizas actualmente es el lugar donde los fieles pueden refrescarse al reunirse ante la presencia salvadora de nuestro Dios, donde el cielo mismo se hace presente en la tierra. Nuestra capilla es pequeña y así también nuestra comunidad, pero a pesar de eso el amor de Dios es grande y en nuestras instalaciones pasan muchas cosas provechosas: niños que aprenden música, adultos mayores que se ejercitan para mejorar su salud, clases de inglés, vecinos que saben dónde acudir cuando tienen necesidades físicas y espirituales, y los más importante: pecadores que aprenden sobre el evangelio de Cristo.

Y entre tantas cosas lindas que pasan, pudimos dedicar nuevos muebles que dan realce y dignifican la tarea pastoral allí realizada. Gracias a la donación de la oficina de Respuesta al Desastre del Sínodo de Missouri (LCMS Disaster Response) llegaron para embellecer nuestro lugar de reunión: una pila bautismal, un púlpito y un altar. Lejos de toda pompa y extravagancia, pero a su vez con un material muy noble y apropiado como lo es la madera de roble, estos tres muebles ahora son parte de nuestro espacio litúrgico y son testimonio de que la obra que se hace desde ellos es una de vital importancia.

 

El pastor Juan Pablo comentó que estos muebles son prácticamente idénticos a los de las congregaciones hermanas “La Cruz de Cristo” (La Florida, Stgo.), “La Resurrección” (Constitución) y “Cordero de Dios” (Talca), y que con esto buscamos dar muestra de que nos une la misma fe en Cristo, a pesar de que estamos en diferentes territorios. “La pila bautismal tiene ocho lados porque representa a los ocho que Dios salvó del diluvio en tiempos de Noé y a su vez nos recuerda la nueva vida que tenemos por Cristo en el bautismo, porque Él resucitó al octavo día y en Él somos nueva creación” enseñaba el pastor. El púlpito es el lugar dedicado para que la Palabra de Dios sea predicada pública y fielmente, donde los incrédulos llegan a la fe. La mesa o altar fue consagrada para la celebración de la Santa Cena, que es la comida de salvación por la cual nuestro Señor Jesucristo se hace verdaderamente presente entregándose en cuerpo y sangre, en, con y bajo el pan y el vino, y en la cual nuestros pecados son perdonados, nuestra fe fortalecida y el amor fraterno renovado. Por si esto fuera poco, y como no podía faltar algo que nos recordara la gran obra de salvación por nosotros –el mensaje central de la biblia para los pecadores- también recibimos como donación un Cristo crucificado que acompañará los mensajes del pastor y que nos servirá también para futuras procesiones y como testimonio a nuestros vecinos y a todo el que pase por allí, de que tenemos un Dios misericordioso, que nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

 

Damos gracias a nuestro Señor por estos dones tan preciosos y porque nos regala un lugar digno para celebrar la fiesta de nuestra salvación, y en él, agradecemos al pastor Ross Johnson de Respuesta al Desastre por sus gestiones y grandísimo aporte a toda esta misión.

 

Dios el Señor, por causa solo de su inmensa piedad y misericordia, nos fortalezca en el testimonio del evangelio en nuestro entorno y en obras de amor para con los más necesitados. Que así sea. Amén.

 

Pablo D. González

Miembro de la comunidad del Cerro “La Cruz” y Capellán de los Colegios Luteranos de la V región.