Trabajar, reflexionar y celebrar en medio de la crisis: un privilegio Cristiano.

Tres días bastaron para compartir y celebrar la fe que nos une en Cristo Jesús de manera muy
especial: recibiendo los dones de la cruz de nuestro Señor y alabándolo por todas sus obras.
Desde el 8 al 10 de noviembre de 2019, y en medio de contexto de crisis política y económica
en nuestros países latinoamericanos Dios permitió que compartamos muchas cosas:                              alegría por la nueva capilla, motivación por el trabajo de nuestros hermanos de Talca y por la obra de
los pastores luteranos de alrededor del mundo, sentimientos encontrados por los últimos días
del pastor Cristian sirviendo en Chile, también desafiados a continuar sirviendo en cuerpo y
alma para la misión de nuestro Dios, pero por sobre todo consolados y gozosos de que el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo -Cristo mismo- camina entre nosotros
perdonándonos nuestros pecados, reivindicándonos como hijos de Dios y permitiéndonos el
bello privilegio de servirnos los unos a otros en amor.

XI Foro Misión ILC Chile
Reunidos para servir como un solo cuerpo y bajo un mismo Señor

La jornada comenzó el viernes por la tarde con la bienvenida y presentación de nuestro obispo,
pr. Omar Kinas (Talca-Constitución, Misión Concepción), quién fue el moderador del foro.
Contamos también con la presencia de los demás pastores de la ILC Chile: pr. Cristian
Rautenberg (La Florida, Santiago. y Misión los Andes), pr. Juan Pablo Lanterna (Valparaíso, Viña
del Mar y Cerro “La Cruz”) y pr. Adrián Ventura (Constitución-Talca). De parte de las visitas de
nuestros socios, tuvimos el honor de recibir al director de Misiones Internacionales (OIM) del
Sínodo de Missouri, pr. Daniel McMiller; también disfrutamos el privilegio de contar con el
apoyo del Dr. Arthur Just Jr., profesor en el Seminario de Fort Wayne y de Rep. Dominicana,
autor del libro “el cielo en la tierra”. También contamos con la presencia de uno de nuestros
socios recurrentes y principales apoyadores: el pr. Ross Johnson, director de Respuesta al
Desastre de LCMS; además, se hizo presente el director del Seminario “El Reformador” de Rep.
Dominicana, pr. Joel Fritsche. Finalmente, el pr. Gary Schulte, cabeza de la oficina de Misiones
Internacionales de LCMS en la región de África hizo de nuestro foro un evento aún más
trascendente.
Como es costumbre, no podían faltar nuestras instituciones: la Corporación IELCHI,
administradora de los colegios de la V región, fue representada por su presidente: la Sra. Juana
Fernández, su representante legal: Dr. Omar Prado López, su capellán: el seminarista Pablo
González y el director del Colegio de Valparaíso: prof. Armando Riquelme. Por parte de LHM
Chile, se encontraba presente su directora, la Sra. Marianela Bravo acompañada por un
representante de LHM Brasil, el sr. Flavio Knopp (Sao Paulo, Br.). También nos acompañaron y
sirvieron los vicarios Vladimir Mendoza de la congregación de La Florida y Marcelo Rivas
representando a Providencia, ambos de Santiago. Nuestro misionero Aaron Farrow y nuestra
recién llegada diaconiza, sta. Valeria Bustamante, ambos de la V región, también acompañaron
el proceso. Como entendemos que el trabajo en la iglesia involucra nos solo a pastores,
también tuvieron participación los miembros de la Comisión Directiva de la ILC Chile: Sr.
Leonardo González y la Sra. Miriam Medina, y el sr. Rodrigo Villanueva asistió como delegado
de la congr. “Cristo Redentor” de Viña del Mar.

Desafíos y Oportunidades: juntos es mejor que separados.

En esta ocasión, nuestro lugar de encuentro fue un Centro de Retiros ubicado en la localidad
de Vilches, casi al pie de la cordillera de los Andes y cercano al complejo volcánico de la Laguna
del Maule. Gracias a su aire puro y belleza natural, pudimos disfrutar aún más de nuestro
trabajo. Allí se realizaron las tradicionales ponencias sobre el estado y avances de las obras en
nuestros lugares de servicio, como así también los desafíos y necesidades de nuevas misiones y
por tanto también de obreros. Entre otros se destacan nuevos puntos misionales en la
localidad de Los Andes y El Quisco (V región), y el gran reto que presenta la ciudad de
Concepción como campo misional. Pudimos compartir y conocer aún más sobre las obras de
misericordia de nuestras instituciones como Casa Betesda en la Florida, el After School en
Constitución y el trabajo en nuestros Colegios que día a día sufre los desafíos de una sociedad
apartada de su Dios, pero que a su vez trabajan por el bien de esta.
En cuanto a las presentaciones de nuestros socios: el pr. McMiller nos contó sobre la realidad
actual del Sínodo, destacando que ellos también tienen muchos desafíos como el
envejecimiento de los pastores y la baja en el número de candidatos al ministerio: “hoy en día
más de la mitad de los pastores en LCMS supera los 50 años de edad”, afirmó el pr. Daniel. A
su vez destacó la fortaleza en la unidad de una misma doctrina luterana confesional y a pesar
de todo se mostró dispuesto a seguir apoyando la obra en Chile.
En relación a las ponencias, el Dr. Arthur Just compartió una nutritiva disertación sobre la
visitación en el NT, enseñándonos que “las visitas son la sangre vital del cuidado pastoral” y
que en esta tarea es necesario poder “interpretar los sufrimientos de la gente a la luz de los
sufrimientos de Cristo”. Nos habló de cómo Mt 28 se interpretó en la iglesia neotestamentaria
y primitiva como “un orden de la iglesia” antes que “una gran comisión”. Y por último que el
objetivo de las visitas pastorales es para “invitar a la gente que sufre a las fiestas del Cordero”.
Por parte de Global Lutheran Outreach (GLO), el pastor Cristian presentó cómo siguen
apoyando a la misión en Chile, en representación del su director, el pr. James Tino.
Una de las ponencias más motivadoras fue sin duda la del pr. Gary Schulte, quién trabaja
arduamente en África junto a otros siervos en un contexto donde confesar la fe cristiana se
paga con la muerte misma o aún peor: con el asesinato de de tus seres queridos frente a tus
ojos, todo por causa de la persecución sufrida bajo los musulmanes. Con esto prueba lo que
nos enseñaba el Dr. Just de que “la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia” y a su vez
nos recuerda que nuestro Dios es más grande que nuestros problemas, porque donde la iglesia
es perseguida por su testimonio es ahí donde más crece, dónde más se hace fuerte, como
nuestro Señor Jesucristo.
Otro de los momentos que nos hicieron emocionar fue la ponencia sobre la historia de 65 años
de nuestra iglesia nacional. El pastor Cristian contó cómo fue que llegamos hasta donde
estamos hoy, con historias de alegrías y tristezas, de aciertos y errores, obras y desastres, pero
todas ellas bajo Cristo que nos ha sostenido por su gran misericordia, y que mantiene abierta
la puerta que nadie puede cerrar: su presencia real entre nosotros en Palabra y Sacramentos.
También llegaron noticias desde nuestro Seminario en RD de la mano de su director, el pastor
Joel, contándonos que están felices por la obra que están pudiendo realizar formando a
nuestros futuros pastores para Latinoamérica y el Caribe: “trabajamos formando a nuestros
seminaristas con un perfil evangelístico” destacó. Están contentos por los recién graduados
entre los que figuran nuestros ex vicarios Samuel Calero (Bolivia) y Obed Coronado (Venezuela)
y por los que pronto se graduarán. Agradecieron a la iglesia de Chile por su colaboración y nos
animan a seguir caminando juntos.
De parte de LHM, Marianela de Cristo Para Todas Las Naciones Chile presentó como continúa
su obra de “llevar a Cristo a las naciones y las naciones a la iglesia”, en este caso con una fuerte
apuesta por el trabajo en los Colegios. También, su representante de Brasil, el sr. Flavio, nos
dio a conocer el Proyecto “Vivenciar”, como una potencial herramienta útil al servicio de
nuestras iglesias que busca aprovechar las oportunidades evangelísticas a través de las redes
sociales.
Durante nuestra estadía también se celebraron Oficios Diarios de la mañana y de la tarde con
las liturgias del nuevo himnario luterano latinoamericano -cada vez más cerca de llegar-, con
los vicarios como liturgos y con la predicación de los pastores Ross Johnson, Juan Pablo
Lanterna y Cristian Rautenberg. Nuestro hermano Armando también nos sirvió con sus dones
musicales en el piano.
Finalmente, dando fin a unos días memorables, hubo un tiempo para compartir nuestro
tradicional asado en camaradería e incluso un breve pero bello paseo al río, donde disfrutamos
de la naturaleza de la región.

Dedicación Capilla Congregación “Cordero de Dios”

Nuestra jornada culminó el domingo con una gran celebración: compartimos con los hermanos
de la congregación “Cordero de Dios” de Talca, la dedicación de su capilla en su nuevo terreno.
Se destaca que la misma fue construida gracias al apoyo de Respuesta al Desastre y levantada
por las propias manos de los miembros de su comunidad, logrando que un lugar abandonado
se haya convertido en un precioso edificio para reunirse en torno a la presencia salvífica de
nuestro Señor.
En una jornada calurosa, pudimos dedicar el templo para la obra de nuestro Dios, colocando
también la piedra fundamental con una Biblia, un catecismo y un diario del día. Luego, se
procedió a celebrar un emotivo Servicio Divino con los pastores nacionales como liturgos y la
predicación del pastor Daniel McMiller, quién hace más de 30 años atrás ya había tenido la
experiencia de haber servido en Chile. El sermón fue sobre la predicación de Juan el Bautista
en el desierto, recordándonos que “Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo” y que a pesar de que el mundo va tras grandes señales y milagros, riqueza y poder,
nuestro Señor se humilló hasta la muerte para darnos vida, y que detrás de la triste y sufriente
imagen de la cruz de Cristo podemos hallar por medio de la fe una esperanza de vida y gozo
eterna. Finalmente, luego de los saludos correspondientes y entrega de obsequios, nuestra
celebración culminó con un almuerzo comunitario, disfrutando de un típico pastel de choclo a
la chilena.
 

Damos gracias a Dios y alabamos su gran Nombre por sobre todas las cosas, porque a pesar de
nuestra indignidad nos permite estar unidos a Cristo por la fe y a nuestros hermanos en el
vínculo del amor, sirviendo todos bajo un mismo Espíritu, gozándonos en la misma esperanza
de vida eterna y salvación. Sin duda que las memorias de estos días perdurarán en nuestros
corazones por mucho tiempo y que nos sirven aún más como muestra de que tenemos un Dios
que nos ama. A nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea toda honra, poder, gloria y
alabanza por los siglos eternos. Amén.
                                                          Capellán Pablo González