Navidad… ¿Qué es?

Un empleado de una prestigiosa tienda en la ciudad donde vivo me dijo: hemos vendido en horas seis contenedores de adornos navideños ¡la gente arraso con todo! Efectivamente la ciudad está llena de casas adornadas con luces, también las avenidas y calles lo están, en la plaza de la ciudad se organizó una fiesta ¨la fiesta de las luces¨. Las tiendas están llenas de personas comprando regalos, ropa, calzados y comida.

Sin embargo, todo esto puede convertirse en mera superficialidad, sin no sabes lo que realmente debe celebrarse en Navidad. Y para ello debes saber ¿Qué es la navidad?

Navidad es el día que recordamos gozosos el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; y este festejo, alegría y gozo del creyente está sintetizado en el Nombre del Señor ¨Emanuel¨, ¨Dios con nosotros¨. Si Dios está ¨Con nosotros¨ y el Espíritu Santo logró que esté ¨en nosotros¨ ¡vaya si no hay razones para festejar la manifestación de Dios en Carne! (San Juan 1.14-18).

La humanidad sumida en tinieblas del pecado vio una luz; el abandonado y perdido encontró un camino; el condenado encontró liberación. El hombre condenado a expensas de su rebeldía, de su desobediencia, ¡encuentra inmerecidamente la mano tendida de Dios para salvarlo!

Otro matiz de la razón del festejo navideño es que a pesar de haber sido nosotros rebeldes y desobedientes, Él no nos rechaza ni nos condena, sino que con amor tiende un puente de salvación. Y ese puente es ese niño acostado en un pesebre, es el mismo Dios hecho hombre. Este niño humilde en un pesebre apunta hacia lo humillante de la cruz, donde habría de morir por nosotros. ¡No puede haber alegría navideña que no apunte a la cruz! Porque precisamente el gozo navideño radica en que Dios mismo borra nuestras culpas ¡en Cristo muerto y resucitado! Y ese perdón de Dios nos produce esa hermosa paz interior, paz que el mundo no conoce y que nosotros muchas veces no exteriorizamos en genuino testimonio.

El mundo en su ¨brindis¨ anhela ¨paz¨ como cesación de guerras y conflictos, pero sabemos que mientras el mundo sea mundo, será conflictivo como lo anticipara nuestro Señor (San Juan 16.33); pero la preciosa paz que el creyente disfruta lo resume muy bien el emblemático himno: ¡Noche, de amor!

Sabemos que estamos gozosos y contentos, hay una causa, un motivo, hay algo que da origen, hay una raíz que alimenta la sabia, es Cristo, ¨Emanuel¨, ¡Dios con nosotros!

No hagamos que la navidad sea solo luces y adornos artificiales, sino que las luces nos recuerden a quien es la verdadera luz del mundo ¨Cristo¨ quien nos ha rescatado de las tinieblas del mundo y el poder del diablo.

Feliz Navidad les desea la Iglesia Luterana Confesional de Chile

 

Rev. Omar Kinas – Obispo