Los días 1 al 3 de Noviembre del 2018, en la ciudad de Talca, ubicada en la Región del Maule, se llevó a cabo un nuevo curso de diaconía para aquellos que forman parte del Instituto Bíblico Luterano (IBL). En esta ocasión, hermanos de diferentes regiones de nuestro país hicieron buen uso del feriado largo y se reunieron para continuar  su capacitación diaconal en esta ocasión el tema fue:

Sagradas Escrituras

  • ¿Cómo leer la Biblia?

  • Ley y Evangelio. 

  • Consuelo Cristiano

  • Cómo usar las Escrituras en las diferentes situaciones de la vida.

El Profesor en Teología invitado fue el Rev. Roberto E. Bustamante, quien con mucha sabiduría, paciencia y dedicación nos enseñó acerca de nuestro rol como siervos o instrumentos de Dios para consolar a aquellos que sufren.

Aprendimos acerca del poder performativo de la Palabra de Dios - esta es una Palabra que hace lo que dice- y que por lo tanto lo que la iglesia tiene para ofrecer al mundo caído y perdido no es simple acompañamiento moral, ético o contención psicológica, una palabra humana en la cual se busca que las personas confíen en sí mismas para poder superar sus problemas, sino que, muy por el contrario, la iglesia posee este tesoro para compartir a través de su Palabra Dios otorga consuelo. Así su Evangelio es algo poderoso, firme y eterno para nosotros, algo verdaderamente confiable: la persona del Hijo de Dios, Cristo Jesús.

Recordamos que no somos nosotros quienes “utilizamos” a la Palabra de Dios para este trabajo de acompañamiento cristiano, sino que, a la inversa, es Dios mismo el que se vale de nosotros para hacer su obra. Además, fuimos enseñados que es el llamado y la vocación lo que nos hace dignos de ejercer tal servicio y no alguna moralidad superior o capacidad propia de nuestra persona.

También a conocer cómo Dios hace su obra extraña de llevarnos al reconocimiento de nuestra terrible condición pecadora y al arrepentimiento (obra de la predicación de la Ley)  al mismo tiempo, que esta obra es necesaria para preparar el camino y que Dios pueda hacer su obra propia, la de consolar a las conciencias atribuladas por medio de Cristo (obra de la predicación del Evangelio). Fue muy grato aprender que esta obra propia del Evangelio no simplemente ofrece algo para un futuro o que no es una mera promesa vacía, sino que es una obra concreta y real que sucede al momento en que son pronunciadas las palabras “tus pecados te son perdonados”, “yo te bautizo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y “esto es mi cuerpo, esto es mi sangre… para el perdón de tus pecados”.

Podemos destacar no solo la claridad y atino de textos bíblicos apropiados para cada ocasión, sino también la abundancia de fuentes propias de nuestra doctrina y confesión que dan sostén y fundamento a nuestra práctica luterana de la consolación de las almas, como citas del Catecismo Mayor,  de la Apología de la Confesión de Augsburgo, o de los Artículos de Esmalcalda, conocidos como “el testamento de Lutero”, haciendo realmente de este curso sin desperdicio

Además, mencionar que pudimos continuar con el uso y práctica de las liturgias del nuevo himnario, que en esta ocasión contó con la participación cantada de parte de los liturgos en las oraciones diarias y del Servicio Divino. Gracias también al Obispo de ILC Rev. Omar Kinas, al Rev. Adrián Ventura,  Rev. Juan Pablo Lanterna y al vicario Samuel Calero por guiarnos en la predicación de la Palabra, como así también al Rev. Cristian Rautemberg por la liturgia del Servicio Divino de la Reforma.

Finalmente queremos destacar el gran y nutritivo alimento espiritual que recibimos, también es digno de elogio el servicio recibido de parte de nuestros hermanos de la Misión Maule, quienes con mucho cariño, preocupación y disposición, nos abrieron las puertas de sus hogares, nos prepararon rica comida y siempre estaban dispuestos a atender nuestras necesidades. A ellos también, los más sinceros agradecimientos y un abrazo fraterno.

A Dios nuestro Señor sea toda la gloria, la alabanza, el honor y la acción de gracias, porque nos ha unido como hermanos luteranos por medio de la fe y porque nos permite también vivir esta fe en amor los unos a con los otros, compartiendo nuestras alegrías y tristezas, logros y dificultades. Gracias también porque cada uno pudo retornar sano y salvo a su hogar y vocación, ahora más preparados para servir en el reino del Señor.

¡Hasta la próxima, Dios mediante!

“La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).

Pablo D. González

Capellán Colegios Luteranos V Región